Creatividad compartida.
En Taller 2 celebramos Sant Jordi de una manera muy especial. Los alumnos de cuarto, quinto y sexto pasaron por tres estaciones diferentes, cada una pensada para que pudieran crear, expresarse y disfrutar del proceso sin prisas.
En la primera estación había barro, manos sucias y mucha concentración. Cada alumno fue dando forma a su rosa, observando cómo un material tan sencillo podía transformarse poco a poco. El barro obligaba a observar, a rectificar y a aceptar que el proceso necesitaba tiempo. Unos días después, cuando las piezas ya estaban secas, las pintaron. Fue bonito ver cómo cada rosa acababa siendo diferente, con detalles y colores que hablaban un poco de cada uno.
En la segunda estación, los alumnos trabajaron la poesía a partir de un poema de Joana Raspall. Lo leyeron, interpretaron y maquetaron con mucho cuidado, combinando palabras, tipografías y composiciones visuales para dar forma a su propio poema ilustrado.
La tercera estación estaba llena de colores, texturas y pruebas. Con pintura al agua y técnicas de estampación, crearon marcapáginas muy personales. Algunos alumnos experimentaban sin parar; otros repetían patrones con mucha precisión. Cada proceso era diferente, y eso era precisamente lo que daba valor a este tipo de actividades.
Más allá del resultado final, aquellos días nos dejaron momentos muy bonitos de calma, conversación, concentración y creatividad compartida.

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